Una breve introducción.
Deseo rendir un sentido homenaje a uno de mis grandes descubrimientos: el viejo profesor de filosofía Emilio Lledó. Quiso el azar conducirme a un documental transmitido en RTVE, en el programa de la segunda cadena pública Imprescindibles.
A lo largo de la entrevista, Emilio Lledó nos habla de la importancia de las palabras, de la filosofía, de las Humanidades, del pensamiento crítico… Y esto me hizo recordar que su pensamiento está conectado con las corrientes educativas vigentes respecto a la educación lingüística y literaria de nuestros jóvenes adolescentes.

Nota biográfica.
Emilio Lledó Íñigo (Sevilla, 5 de noviembre de 1927) es un filósofo español formado en Alemania, que ha sido profesor en las universidades de Heidelberg, La Laguna, Barcelona y Madrid (UNED). Es miembro desde 1994 de la Real Academia Española, en la que ocupa el sillón ele minúscula.

Documental emitido en TVE el 29 marzo 2020, programa Imprescindibles.
Bibliografía publicada.
De toda su obra, he realizado una selección relacionada con la educación, la palabra y la filosofía.
Su pensamento esencial.
Su trabajo intelectual está enraizado en la corriente hermenéutica (disciplina que interpreta los textos). Considera el lenguaje un elemento esencial en el pensar y en el instalarse del hombre en la sociedad o en la naturaleza. La misión de la filosofía sería la meditación sobre tal instalación. Y la historia de la filosofía se entendería como «memoria colectiva» del complejo proceso seguido por la humanidad.
Su pensamiento se vertebra sobre tres ejes:
- La filosofía griega clásica, con una mirada especial a los diálogos platónicos y a las éticas aristotélicas, así como al epicureísmo.
- La atención al lenguaje como objeto principal del análisis filosófico, en clara convergencia con el desarrollo de las principales corrientes del pensamiento europeo de posguerra.
- La elaboración de una amplia reflexión sobre la temporalidad y la escritura que acabará desembocando en una bien trabada filosofía de la memoria y en una antropología textual de raíces originalmente hermenéuticas.
La necesidad de la literatura
El hombre solo puede ser hombre por la educación. No es más que lo que la educación hace de él.
Immanuel Kant
El hecho literario está conformado por el lenguaje, palabras cargadas de significado y connotaciones. El uso que se hace del lenguaje nos remite a la función poética, a ciertas anormalidades con intenciones estéticas y al empleo de figuras retóricas que construyen el mensaje. La literatura es comunicación: en el silencio de la escritura cuyas líneas no hablan, suena otra voz distinta y renovadora, la voz del autor-narrador; el lector que mira el mundo de las cosas aún no dichas; el libro, como canal de esta comunicación literaria; un contexto no compartido, y, finalmente, un mensaje estético hecho de palabras. A través de ellas, sentimos, nos emocionamos, descubrimos la abstracción que guarda su significado, son espejo de nuestras experiencias o las experiencias ajenas, ambas, tan universales como las verdades del mundo.
«Los textos literarios nos abren las puertas al conocimiento, al territorio de la infinita posibilidad. Las palabras son las sustancias de las que la inteligencia se nutre. Y esas palabras vienen engarzadas en la original sintaxis de la literatura. Un mundo hecho lenguaje, argumentado y construido desde un infinito espacio donde todo el decir, todo el sentir, es posible». De ahí su sentido de placer estético y juego. Cuando leemos, dejamos que nuestra mente imagine, proyecte imágenes de un mundo que, sin el amor a las letras, jamás habríamos llegado a descubrir, vivir otros mundos, sentir otros sentimientos, pensar otros pensares.
Cuando el pensamiento es poderoso, se puede decir en cualquier lengua
Emilio Lledó, El correo de Andalucía
No cabe duda de que el mundo del intelecto está llena de imágenes, pero si no somos palabras, si no somos quienes somos, si no tenemos educación, si no nos han enseñado a mirar, no vemos nada.
Los valores de la Educación literaria.
No hay nada más triste que esos profesores sin amor a lo que enseñan y a los que enseñan. ¿Quién no ha conocido alguna vez a un profesor «asignaturesco» que convierte el saber en asignaturas? Todos tenemos en mente nuestro ideal de profesor. Para mí, el buen profesor es el que formula sugerencias de lecturas y que enseña a dialogar con los textos.
Tanto si eres profesor de Secundaria y tienes a tu cargo un grupo de alumnos extranjeros que apenas hablan español (MENAS) como si eres un profesor ELE, la educación literaria es fundamental para el desarrollo de ciertas capacidades y habilidades cognoscitivas. Nuestros aprendices adquieren las herramientas fundamentales para su comunicación ordinaria, pero, también, para su comunicación literaria, con todas las implicaciones que la misma conlleva.
Aunque el sistema educativo nos abrume con sus exigencias legales y curriculares, nunca debemos perder el foco. No se trata de formar a filólogos, sino de educar en conocimientos y competencias a nuestros futuros ciudadanos. Así que recurrimos a distintas metodologías pedagógicas para despertar el deseo por aprender. Entonces, ¿qué valores aporta la Educación literaria? Veamos los más relevantes:
- La literatura enriquece la competencia lingüística y la capacidad expresiva en los procesos de comunicación de nuestros estudiantes. Palabra y literatura guardan una relación de interdependencia que va del contenido teórico a la aplicación práctica.
- Fomenta el desarrollo de las facultades críticas. Este valor se fundamente en la libertad de conciencia. Aprender a pensar con autonomía, a interpretar el mundo, a crear pensamientos propios. De esta manera, evitaremos la manipulación de los medios de comunicación, sin olvidar el atontamiento que produce la desvirtualización de dichos principios, y en su consecuencia inmediata, el fanatismo y la violencia. Educar es crear libertad, dar posibilidad, hacer pensar.
- La Educación literaria nos permite el acceso a la cultura y a sus múltiples expresiones. Por esa razón, es importante crear un acercamiento a los textos literarios mediante el teatro, a la asistencia a representaciones teatrales, organizar visitas «literarias», facilitar materiales audiovisuales, animar a la participación en recitales poéticos y alentar la producción creativa de textos.
- La literatura posee un papel interdisciplinar. Podemos crear conexiones con la Historia, la Sociología, la Geografía, etc. Es lo que se podría denominar «la creación de un saber global».
- La Educación literaria nos muestra la relación existente entre la literatura y la vida misma.
- A través de la palabra, descubrimos los valores estéticos de los textos y se fomenta la sensibilidad del alumno hacia el hecho literario y hacia su realidad cotidiana en conexión con sus lecturas.
- La Educación literaria hace posible una conciencia social, elemento imprescindible en la formación integral de los estudiantes en tanto que formamos a ciudadanos en valores democráticos y éticos.
No podemos permanecer ajenos a la influencia que ejercen los medios de comunicación en nuestros pupilos. Pasan largas horas delante del televisor o pendientes de las notificaciones procedentes de las redes sociales. Tanto el televisor como el teléfono móvil forman parte de su ecosistema. Por consiguiente, como educadores, debemos sacar partido de esta realidad y encauzarla hacia un uso positivo y didáctico. Pensemos en las series y películas que siguen con pasión. ¿Por qué no crear relaciones entre el consumo de este tipo de cine y las obras literarias en las que están inspiradas? ¿Cuál versión es la mejor: la adaptación cinematográfica o la literaria? Animemos a que sean críticos especialistas de sus series o películas favoritas y que se expresen mediante «videoblogs», booktrailers, o que sean «booktubers» como Javier Ruescas. Como proyecto educativo, trabajarán su competencia lingüística, investigarán, perderán el miedo a analizar con argumentos y a expresar sus propias opiniones, aprenderán a escribir un guión, usarán herramientas TIC, etc. Prácticamente, sin darse cuenta, adquirirán conocimientos, mejorarán sus competencias básicas y descubrirán el placer de aprender haciendo («learning by doing»). Supone una experiencia estimulante en comparación con una clase tradicional.
Con la finalidad de desarrollar el bloque 1 y 2 del currículo oficial desde la Educación literaria, podemos recurrir a medios como la radio, la prensa genérica y la televisión para elaborar unidades didácticas basadas en proyectos. Así fomentaremos la lectura y el comentario de textos periodísticos, la producción de podcasts bajo distintos formatos radiofónicos, o, como comenté anteriormente, recurrir al formato del vídeo para crear contenidos culturales, lingüísticos y literarios. Siguiendo la estela del espíritu creativo, el cómic alinea lo mejor del lenguaje cinematográfico (la imagen) y lo mejor del código lingüístico (la palabra). Sería interesante sustituir los soporíferos resúmenes de las lecturas por la creación de un cómic en el que el estudiante identifique en su creación el tema, el contexto de la obra, el autor, el lenguaje literario, etc. Existen múltiples herramientas digitales para crear un cómic, pero es igualmente estimulante usar el lápiz y el papel, o la fotografía, para crear un cómic o una fotonovela.
Otro elementos de los medios de comunicación de masas es la publicidad, a la que no están exentos nuestros estudiantes de su influencia. En nuestras clases, pueden aprender a identificar y reconocer el lenguaje publicitario, qué figuras retóricas utiliza, cuáles son las connotaciones que se detectan en la publicidad (asociación de ideas y activación del cerebro reptiliano), podemos enseñarles a que analicen con sentido crítico los distintos formatos publicitarios y sus mensajes. Lejos de enfocarnos únicamente en un marco teórico, resulta sugerente que ellos apliquen los conocimientos adquiridos a la producción de su propia campaña de marketing mediante la técnica del «storytelling» y el «copywriting».
En resumidas cuentas, no mayor placer que experimentar con la literatura, vivirla desde la posibilidad, la creación y la aplicación del conocimiento. Por tanto, la Educación literaria debe ser una especie de laboratorio de la palabra, sustancia de la que la inteligencia se nutre. Y que nuestros alumnos descubran el mundo que les rodea, un mundo hecho lenguaje que da sentido y significado a su existencia adolescente, donde todo el decir, todo el sentir, es posible. Es la expresión de la libertad esencial sin límites que contribuye al crecimiento intelectual y al desarrollo humanístico de nuestros pequeños pensadores que miran un mundo ideal de los sueños probables.










